sábado, 5 de mayo de 2018

¿DE VERDAD QUIEREN SEMBRAR EL BEISBOL EN VENEZUELA?

II PARTE DE PONIENDO EL PUNTO SOBRE LA Ì


"No he fracasado. He encontrado 10.000 formas que no funcionan"

Thomás Alba Edison.





Tengo 9 años vinculado al béisbol menor. Comencé como la gran mayoría, llevando a mi hijo a sus prácticas en la categoría “semillero”.

En ese “ir y venir” de la rutina diaria, llevarlo a las prácticas y a los juegos de liga durante esos 9 años, he observado muchas cosas  - buenas y malas – de la cuales hoy me voy a referir a un aspecto malo, no para desalentar a la gente, ni para unirme al coro de moda “la comida está carísima”, “El Metro es un desastre”, “Esta escuela de béisbol no sirve”, “Esta liga no tiene la calidad que mi hijo necesita”, por mencionar solo algunas y en especial dos que se relacionan con el objeto de este espacio. Lo que pretendo es llamar la atención sobre el gran problema que tenemos que enfrentar, quienes entendemos que la práctica del béisbol en Venezuela no puede desaparecer o quedar reducida sólo a una élite, debido a la actual situación socio-política y económica por la que atraviesa el país.

Efectivamente, muchas escuelas de béisbol funcionan mal, o no sirven al objeto social que dicen tener en sus Estatutos, los cuales por cierto nadie lee, ni los representantes, ni los técnicos y a veces creo que ni los propios directivos lo hacen.

Por otra parte, también tenemos ligas cuyos torneos y organización no tienen la calidad que deberían tener, por las causas que muchos ya han señalado, y que no voy a perder el tiempo en describirlas porque sería como llover sobre mojado.


Lo primero que debemos precisar para saber si lo que están haciendo escuelas y ligas de beisbol está orientado en la dirección correcta, es dejar de compararse con otras escuelas o ligas del municipio distintas en las que participa nuestro hijo, o se trabaja como técnico, porque los problemas que tiene el beisbol menor son de causa estructural y no circunstancial, y el hecho que existan algunas ligas o escuelas que funcionan relativamente bien, solo es evidencia que existen excepciones cuya existencia para lo único que sirve es confirmar la crítica situación general.

El estándar de calidad con el cual debemos establecer comparación, es el estándar de calidad que requiere una selección nacional en cada categoría en la que se realice un campeonato internacional (Panamericano, Mundial, etc.), porque se supone que en el denominado sistema asociativo cada acción que se haga tiene como fin último lograr ocupar posiciones de vanguardia en el Ranking Mundial de Béisbol – ser campeones o lograr el segundo o tercer lugar – y para lograr esto se necesita tener peloteros, técnicos y dirigentes federados que estén preparados para actuar en escenarios continentales o mundiales, escenarios en los que se exigen el cumplimiento de criterios del deporte de alto rendimiento, calidad a la que debemos llegar si queremos obtener Campeonatos internacionales y jugar en igualdad de condiciones  con los “grandes ligas” de la especialidad: EE.UU., Japón, Cuba, Corea, China-Taipei, Holanda, Republica Dominicana, Puerto Rico y Holanda.

 

Pero resulta que mientras la crísis avanza a “paso arrollador”, nuestros dirigentes federados nacionales, regionales y municipales, directivos de escuelas, umpires, anotadores, personal de mantenimiento de los terrenos, y técnicos, continúan actuando como si nada ha pasado por una parte, y padres o representantes nos quedamos sólo en la “quejadera”.

Así tenemos que en plena crísis, lo único que saben hacer umpires, anotadores, técnicos y responsables del rayado y acondicionamiento del terreno de juego, es pedir aumentos casi mensualmente, como si a ellos sólo les afecta los altos precios de las empanadas y jugos en los estadios, del pasaje del carrito, del pésimo funcionamiento del Metro, la inseguridad y la indolencia gubernamental que no administra adecuadamente los estadios del municipio, olvidando dos cosas: 1) Que no estamos en el béisbol profesional, el cual como actividad mercantil tiene ingresos variados con los cuales pueden cubrir sus costos, y 2) Los padres o representantes, única fuente de ingresos de Escuelas y ligas, también son golpeados por el aumento del precio de las empanadas, jugos, pasaje, la comida, y los pésimos servicios públicos.

Mientras una parte del pueblo (umpires, anotadores y técnicos) “le tiran” piedras en el camino a la otra parte del pueblo (el bolsillo de los padres de los peloteros), los “dirigentes federados” están viéndose el ombligo, y los “dirigentes” gubernamentales continúan con su politiquería y no resuelven los problemas del pueblo(1)  – es decir, NADIE está haciendo nada para evitar que desaparezca el béisbol organizado no profesional, como una actividad deportiva de alta calidad competitiva. 

(1)La actividad deportiva es un derecho del pueblo, consagrado en la Ley Orgánica del Deporte. Las ligas, escuelas deportivas y federaciones son asociaciones civiles mediante las cuales El Estado delega el desarrollo de las políticas deportivas que consagra la Ley. ¿Si estos agentes no cumplen debidamente su papel, El Estado debe entonces intervenir para garantizarle al pueblo su derecho a la práctica deportiva de calidad

GV  
Colaborador en la Escuela de Beisbol menor UCV y la Liga de Beisbol menor Andrés Miranda

1 comentario:

  1. Estoy de acuerdo con su comentario. Pero le pido que se ponga en los zapatos de un árbitro, anotador y marcador. Pasa todo el dia en un estadio. ¿Cuánto debería de cobrar según usted hoy 5-5 por su servicio, durante un dia de trabajo? 30 mil, 40 mil, 50 mil, 60 mil, 70 mil, 80 mil, 90 mil, 100 mil, 120 mil, 150 mil o 200 mil por juegos cada uno?. ¿Dígame cual debería de ser el precio justo? ¿Según usted? Después del año 2013 ya no tenemos pereció justo. Si yo llegase en la mañana y me compro una empana y una malta, antes de comenzar el juego. Estaría dejando todo mi trabajo del dia. En esa compra. Saldría del estadio con saldo negativo… La situación/país ha llevado a que los precios por anotación, arbitraje y anotación. Sean contratos abiertos ya que los precios cambian: mensualmente, quincenalmente, semanalmente y hasta diariamente. Arbitro, anotadores y marcadores. También tenemos necesidades.

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